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He tenido durante 2 años a mi perro con ellas pero debido a ciertos aspectos tuve que llevarlo definitivamente a otra clínica.
En primer lugar, no nos gustaba que no pudiésemos entrar nunca con el perro a la sala donde lo atendían, ponían sus vacunas para poder estar con él y tranquilizarlo o simplemente para saber qué le están haciendo, quién era la veterinaria o la auxiliar.
En segundo lugar, las recepcionistas en estos dos años han ido cambiando y parece que todas se sabían el mismo diálogo de que el perro tenía o podía tener huevos de moscas en los ojos. Todo por el color rojizo que tiene en sus ojos pero no es el caso, ya que lo hacían en la sala sin estar presentes y habiendo estado en otra clínica nos confirmaron que el perro no tenía huevos de moscas y tampoco conjuntivitis. Los Border Collie tienen frecuentemente los ojos de ese color.
En tercer lugar, si me dicen que no puedo entrar a la sala con el perro porque es una política de la clínica, no entiendo por qué una amiga mía sí pudo entrar con su perro y ver todo lo que hacían en consulta.
Finalmente, la última recepcionista que nos atendió,una chica joven y rubia, se ve muy inexperta y no transmite nada mas que nerviosismo. Le hicieron una prueba de leismaniosis al perro y nos dijo que esperásemos fuera de la clínica porque iban a tardar. Nos fuimos al parque de en frente y nada más pisar el césped vino corriendo diciéndonos que tenía unos valores muy altos de leismaniosis y que el aparato había salido "disparado". Así con esos términos. Nos extrañó porque sinceramente no le habíamos notado ningún síntoma y estaba vacunado. De hecho, íbamos para ponerle la vacuna. Tras sus explicaciones que no fueron ni profesionales ni coherentes, decidimos ir a otra clínica para hacer una segunda valoración. Los resultados fueron positivos pero en dosis pequeñas (nada que ver con los que nos dijo su recepcionista). Y el tratamiento es más económico que en vuestra clínica.
Así que por todo ellos habéis perdido unas clientas maravillosas.