SANDRA J. A.
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Una absoluta falta de profesionalidad. No volvería a celebrar aquí un cumpleaños infantil bajo ningún concepto. Me parece un timo y una vergüenza.
Pedimos presupuesto e información sobre disponibilidad horaria en varios sitios.
No me habían hablado muy bien del Rinconcito de Noe y las reseñas de internet no son muy favorecedoras. Y, aunque era el sitio más caro de todos, decidimos darle una oportunidad y contratamos aquí porque nos venían mejor los horarios disponibles.
Nos resultó raro que habiéndonos dicho que contactarían con nosotros para ultimar detalles, a dos días del cumpleaños no lo hubiesen hecho. Justo ese día me escribieron por WhatsApp diciendo que me habían llamado y que les había dicho que estaba trabajando y me preguntaban en qué horario me podían llamar. Mentira. A mí ni me llamó nadie ni le dije a nadie que yo estuviese trabajando. Pensé que era un error, y les dije un horario. Al día siguiente (a un día del cumpleaños) me llega un WhatsApp diciendo que me habían estado llamando desde otro número y que yo no lo cogía. Mentira. Esa mañana no había recibido ninguna llamada ni mensajes de llamadas perdidas. Llamo y me dicen que había habido un error al anotar mi número. Me extrañó todo, pero traté de no darle importancia (al final del cumple, cuando la chica del local me estaba haciendo la cuenta para pagar, pude ver mis datos apuntados en una libreta, de cuando llamé para hacer la reserva, y mi número de teléfono era correcto, con lo cual, de nuevo me engañaron).
Pero mi mayor queja se refiere a la contratación de un personaje: Elsa de Frozen, por el módico precio de 65 euros por 45 minutos (nótese el tono irónico). Por ese precio di por hecho que la princesa cantaría y/o bailaría con los niños y las niñas las canciones de Frozen, y animaría el cumple. Nada más lejos de la realidad.
Fue una sorpresa bochornosa, para nosotros, y para el resto de papás y mamás, cuando vimos aparecer una princesa de Frozen a la que se le transparentaba la ropa interior y se le veían los tirantes del sujetador; con la peluca rubia mal puesta, dejando ver media cabeza de pelo negro; y que le costaba andar con los tacones. Para una despedida de soltero quizá hubiese estado bien, pero no para un cumple infantil. Lo peor de todo fue que no hizo nada con los peques, no supo motivarlos ni animar la fiesta, no bailó con ellos ni cantó las canciones de Frozen ni ninguna otra. Tanto es así que hubo momentos en los que los propios peques, que normalmente siempre van detrás de la princesa, la dejaron sola. Aunque es cierto que ella iba buscando sillitas donde sentarse al lado de los peques. Luego cuando la vimos marcharse con el uniforme de otro trabajo, entendimos por qué trataba siempre de sentarse, y es que tenía que estar cansada.
No tengo nada en contra del pluriempleo, pero si pago 65 euros por un personaje, es para que anime la fiesta, y no para que haga un aburrido acto de presencia. Para eso me disfrazo yo y me gasto lo que me cueste el disfraz (seguro que menos de 65 euros).
Muy ilustrativo del papel tan desastroso que hizo la chica disfrazada es que cuando todo acabó, mi hija me preguntó que quién era esa mujer que había estado en el cumple...
Algunas de estas cosas se las comenté a la chica del local de una forma respetuosa y educada durante "la actuación" (pensando que hablaría con la princesa para que se pusiese las pilas), pero aguantó el chaparrón, no le dijo nada, y la situación no cambió.
Tampoco me gustó el servicio. Entre otras cosas, la tarta era tan pequeña que solo le pusieron un trocito a los peques, y no quedó para que los padres la pudiesen probar; hubo padres que no pudieron pedir ninguna bebida porque la chica no aparecía; pidieron 2 asientos más y nunca los trajeron; y, el detalle de chuches que les dan al final a los peques me pareció muy insuficiente y con mala presentación, dejando aparte que me dijeron que valía 1,30 y al final me cobraron 1,50.
Por todo esto, no solo me han perdido a mí como clienta en los próximos años, sino también a los padres de los 17 peques que comparten clase con mi hija.